RABIETAS

Rabietas de 1 a 3 años: cómo mantener la calma y acompañarlo

Por qué tienen rabietas los niños pequeños, cómo prevenirlas, qué hacer en pleno berrinche, los espasmos del sollozo y cuándo pedir ayuda.

Equipo editorial de HeyMom 🫀 Recién nacido 5 min de lectura
Rabietas de 1 a 3 años: cómo mantener la calma y acompañarlo

Hay momentos en que, viendo a tu hijo tirado en el suelo del supermercado, llorando y pataleando, no reconoces a ese niño tan dulce que hace un rato reía en tus brazos. Las rabietas agotan y avergüenzan a muchos padres. Sin embargo, la mayoría de las veces no son señal de que estés haciendo algo mal, sino de que tu hijo está creciendo. Esta guía se basa en las recomendaciones del NHS, el sistema nacional de salud del Reino Unido, y de la Academia Americana de Pediatría (AAP).

¿Por qué ocurren? Según el NHS, los niños pequeños quieren expresarse, pero todavía les cuesta hacerlo. La frustración que sienten se desborda en forma de rabieta. El NHS dice que el cansancio, el hambre, los celos o la necesidad de tiempo, atención y cariño también pueden desencadenarlas.

Una etapa normal del desarrollo: Según el NHS, las rabietas suelen empezar hacia los 18 meses y son muy frecuentes en los niños pequeños. La AAP señala que son más frecuentes entre 1 y 3 años y que suelen disminuir después de los 3 años. El NHS también dice que hacia los 4 años son mucho menos frecuentes. Algunos niños, por su temperamento, tienen rabietas más a menudo que otros; eso también es normal.

¿Qué puedes hacer para prevenirlas? Las recomendaciones de la AAP y el NHS:

  • Conoce los desencadenantes: si las rabietas aumentan cuando tiene hambre, lleva algo de picar; si aumentan cuando está cansado, da prioridad a su rutina de sueño y siestas.
  • Ofrécele pequeñas elecciones: en lugar de '¿Quieres vestirte?', opciones que no sean de sí o no, como '¿Rojo o azul?', le dan sensación de control.
  • Distrae su atención: algo que se vea por la ventana, otro juguete o una canción pueden funcionar.
  • Fíjate en los momentos en que se porta bien y elógialo diciéndole claramente qué te ha gustado.
  • Haz compras cortas en el supermercado e incluye a tu hijo en ellas.
  • Sé constante; la AAP dice que la constancia reduce la intensidad y la frecuencia de las rabietas.

Mantén la calma durante la rabieta: El NHS recuerda que enfadarte o responder gritándole al niño no acabará con la rabieta. Respira hondo. Según la AAP, ignorar las conductas de la rabieta que no son peligrosas puede ayudar a que se apague sola. Algunos padres ven que abrazarlo con firmeza funciona, sobre todo cuando el niño está más triste que enfadado.

Mantén el límite, no lo premies: El NHS recomienda que, si has dicho 'no', no cambies de opinión. Darle un soborno, como un dulce o un juguete, para que pare la rabieta le enseña que las rabietas funcionan. La AAP, en cambio, dice que a veces también es normal ceder un poco para recuperarte. Lo importante es que la línea general sea constante.

Primero, la seguridad: La AAP insiste en que conductas como pegar, dar patadas, morder o lanzar cosas no deben ignorarse. Si tu hijo hace algo peligroso, como correr hacia la calle, intervén de inmediato. El NHS también dice que pegar, morder y dar patadas es frecuente en los niños pequeños, pero que no hay que responder de la misma manera. En su lugar, intenta enseñarle a mostrar sus emociones de otras formas; el NHS señala que un espacio amplio, como un parque donde pueda correr y gritar, puede ayudar.

Nada de castigos físicos: La AAP recomienda claramente que los padres no den nalgadas, no peguen, no abofeteen, no amenacen, no humillen ni avergüencen al niño. Según la AAP, el castigo físico aumenta la agresividad en los niños y puede dañar la relación entre padres e hijos. Reforzar la conducta positiva, poner límites y redirigir la conducta son formas más eficaces.

Después de la rabieta, reconecta: La AAP recomienda que, cuando la rabieta haya pasado, vuelvas con tu hijo con mucho cariño. Abrázalo y háblale con voz tranquila. Así siente que lo quieres incluso en su peor momento. Tú también puedes sentirte agotada a veces; la AAP también recomienda que pidas apoyo cuando lo necesites y te tomes un descanso.

Espasmos del sollozo: Según la AAP, algunos niños, en un momento de enfado, miedo o tras una caída repentina, después de uno o dos llantos largos contienen la respiración, se les ponen los labios morados y pueden desmayarse brevemente. Es un reflejo y ocurre en aproximadamente el 5 % de los niños sanos. Suele empezar entre los 6 meses y los 2 años y desaparece antes de los 6 años. Al desmayarse, su cuerpo puede ponerse rígido un momento y también puede haber algunas sacudidas. La respiración suele volver sola en menos de 1 minuto. En ese momento, acuesta a tu hijo en el suelo, sácale la comida de la boca si tiene, y mantén la calma. No lo pongas de pie, no lo sacudas ni le metas nada en la boca. Tampoco hace falta hacerle respiración de rescate. La AAP recomienda abrazarlo brevemente después del episodio, volver a la rutina diaria y no ceder a sus exigencias.

¿Cuándo pedir ayuda y cuándo llamar a emergencias? Si el comportamiento de tu hijo te preocupa seriamente, consulta a tu médico de familia o a tu pediatra. Ante un espasmo del sollozo, las recomendaciones de la AAP son:

  • Si la respiración no vuelve en más de 1 minuto o crees que su vida corre peligro, llama de inmediato al número de emergencias local.
  • Si después del episodio le cuesta respirar, ve de inmediato a urgencias.
  • Si es el primer espasmo del sollozo, si tu bebé tiene menos de 6 meses, si estuvo inconsciente más de 2 minutos medidos con reloj o si parece muy enfermo, consulta al médico el mismo día sin esperar.
  • Si los episodios aparecen sin un desencadenante claro, si hay sacudidas durante el episodio, si tiene más de un episodio por semana o si nunca lo ha visto un médico, pide cita y consulta a tu médico.

La AAP señala que los episodios frecuentes a veces pueden estar relacionados con una anemia por falta de hierro; si tu hijo es selectivo con la comida, sobre todo si no come carne, díselo a tu médico.

Querida mamá, las rabietas son una etapa pasajera. Tu hijo te muestra sus emociones en su forma más intensa porque confía en ti. Cada momento en que logras mantener la calma le estás enseñando a manejar sus emociones. Date a ti misma ese mismo cariño.

Este contenido es solo informativo y no sustituye el consejo médico. Consulta a tu médico sobre cualquier tema relacionado con tu salud.

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